Por lo que escucho, veo y leo,
hay quienes le tienen un odio al ex presidente Leonel Fernández que no lo
pueden ver ni en pintura. Algunos con niveles de sensatez, por su paso por el
Estado durante 12 largos años; otros, sin embargo, por maledicencia,
resquemores o inquina.
Lo acusan –con razón- de haber
vendido y destruido las empresas del Estado, particularmente los ingenios
azucareros, por “capitalizar” o privatizar la Corporación Dominicana de
Electricidad, por preferir “pagar para no matar”, por los altos niveles
de corrupción, el auge de la delincuencia y el narcotráfico, entre muchas otras
cosas, incluyendo la degradación de la actividad política.
Eso, y más, es verdad. Ahora
bien, no lo culpo sólo a él. Cebarme contra Leonel es fácil y hasta
cómodo. Si bien tiene una gran cuota de responsabilidad en esta inversión
de valores del gobierno y del país, no menos cierto es que la culpa es
del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que bajo su manto y el de
Danilo Medina, Temístocles Montas, Reinaldo Pared Pérez, Euclides Gutiérrez
Félix, entre muchos otros, perdió el rumbo (si es que alguna vez lo tuvo)
olvidando las ideas y la práctica de su líder y fundador profesor Juan Bosch
para corromperse y corromper a los demás.
Dicen muchos que hay que impedir,
a toda costa, que Leonel vuelva al poder, coincidiendo con Danilo que
hasta un fraude le hizo en las primarias para que no se convirtiera en el
candidato del PLD. Yo tampoco quiero que Leonel vuelva a la presidencia, ni que
permanezca Danilo a través de Gonzalo. Sería consolidar un régimen totalitario.
Y eso sí que no lo quiero.
No guardo rencor ni odio contra
el ex presidente Fernández. Mis contradicciones son políticas. No permito
que el odio o el rencor nublen mis pensamientos ni mis sentimientos. El odio en
política no es buen consejero. (En los últimos 22 años he conversado con Leonel
por mas de dos horas en cada oportunidad, en un ambiente distendido de respeto,
sin ofensas ni malquerencias inútiles. (Él dice lo que piensa con toda
franqueza, yo por igual)
Si en las actuales circunstancias
me ponen a escoger entre Leonel y Danilo prefiero mil veces a Luís
Abinader.
Considero que es al PLD que
debemos derrotar, sacar del poder; no es impedir que Leonel vuelva y que Danilo
se vaya, es sacar del Palacio Nacional esa estructura gansteril,
mafiosa y corrupta, esa corporación empresarial concebida para el saqueo de los
recursos públicos que se llama PLD. Y si Leonel está dispuesto, pues que
lo haga.
El PLD no está dividido entre
buenos y malos. Tal cosa no existe en ese partido. Todos quieren el poder para
continuar repartiéndose el Estado para su beneficio. La “Cosa Nostra” está dividida
en dos familias poderosas. Una se mantiene en el poder, la otra intenta
crear su propia red. Es contra esas estructuras, PLD, Fuerza del Pueblo, están
integradas por los mismos señores y señoras, solo que los intereses, más
económicos que políticos, los han dividido. Pero nada más.
Leonel no forma parte del
gobierno; ahora está en la oposición. Busca la presidencia de la República
sabiendo que no le será fácil lograrla. No puede permitir que Dañino se
mantenga en el poder. Un pacto con La Fuerza del Pueblo es totalmente
posible dentro de algunos parámetros. Pienso que un Frente Opositor debe
encabezarlo el PRM en tanto es el partido mayoritario. Aun así Leonel intentará
crear un partido grande que le permita negociar ventajosamente, incluso disputarse
la candidatura presidencial con Luis Abinader, si la correlación de fuerzas lo
favorece.
El PRM debe tener cuidado porque
le puede salir más cara la sal que el chivo. Si no negocia inteligentemente
perderá la oportunidad de sacar al PLD y a Leonel al mismo tiempo de la lucha
por la presidencia. Por lo tanto, la candidatura presidencial del PRM no
debe ser negociable. Impedir que Danilo gane, pero que entre Leonel por el
carril derecho, sería un error imperdonable. La Fuerza del Pueblo no está dirigida
por rusos o chinos, está integrada mayoritariamente por peledeístas
disgustados. No lo olviden.
Fuente: El Jacaguero

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